lunes, 8 de julio de 2013

Maestra Selene - Un escrito, de Shamballa


Un  escrito,  de Shamballa, dice:Siete son los Rayos primeros e infinitas sus manifestaciones. Siete hasta formar la gran sinfonía del universo. Siete fueron los primeros espíritus ante el trono, pero sus creaciones crecieron y se multiplicaron, se combinaron entre ellos y dieron lugar a la creación del universo. Siete fueron las primeras esferas que conformaron el cuerpo de Dios, pero cuando estas esferas emanaron sus energías internas, las pequeñas esferas formadas de estas emanaciones, se combinaron para formar los diferentes planos de manifestación.

Por eso el hombre, que al final de una de las pequeñas ramas del gran árbol de la vida, lucha desesperadamente por entender a la creación, tiene que diferenciar a las 7 primeras emanaciones; en este esfuerzo estriba el mérito que tendrá una vez que lo haya logrado.

Al hombre hay que honrarlo, porque, siendo él el fruto de una multiplicación infinita de energías, es capaz de caminar y encontrar el camino de retorno hacia las emanaciones primeras; por eso, el hombre que regresa es glorificado ante el trono, porque siendo él una sombra de las primeras 7 luces, logra encontrar en sí mismo, el camino de retorno; logra separar las combinaciones en sus elementos primeros y encuentra la manifestación del Padre a través de sus 7 Rayos.

Por eso, el hombre que llega hasta nosotros, merece todo nuestro amor y respeto, porque siendo él mismo una sinfonía creada bajo el efecto de las 7 primeras notas, por efecto de su voluntad, él mismo las desglosa, las aisla y vuela en retorno a su hogar, siendo impulsado únicamente por ese deseo majestuoso de un espíritu que desea regresar a su Padre; camina sobre los acordes del universo saltando cada nota, encontrando su origen y llegando hasta la fuente misma de ese gran concierto. Por eso, el hombre es, para nosotros, la culminación de un ciclo interminable".